Operador
App del equipoEl cantinero o mesero que recibe, sirve y entrega. Ve la cava asignada, el cliente activo y el registro de entrada o salida. Nada más.
Desde que se abre la cava a nombre de tu cliente hasta que se manda el expediente por un reclamo. Seis pasos, cuatro roles y una sola regla: ningún movimiento existe si no tiene foto, hora y el nombre de quien lo hizo.
14 días, sin tarjeta. No reemplaza tu punto de venta.
Ninguno es opcional. Esa es la diferencia entre un inventario y una prueba.
El cliente queda dado de alta con su ficha, su nivel de membresía, su vigencia y las personas que pueden tocar sus botellas. A partir de ese momento la cava tiene dueño, y cada botella que entre ahí tiene a quién responderle.
Queda: ficha del socio, nivel, invitados autorizados.
El cantinero apunta la cámara y la visión artificial reconoce marca, tipo, volumen y nivel desde la foto. Se registra la cava, la posición exacta y el nombre de quien la recibió. No hay formulario que llenar.
Queda: foto, marca, volumen, nivel, ubicación, operador y hora.
Cada servicio en mesa registra el nivel antes y el nivel después, con foto. El cliente recibe la notificación en su celular con el nivel nuevo, así que deja de llamar a la barra para confirmar que su botella sigue ahí.
Queda: nivel antes y después, foto del servicio, aviso al cliente.
El retiro se autoriza con el código que el cliente genera desde su app, o con el que le comparte a un invitado. El código de la tarjeta rota cada 30 minutos y la solicitud vale cuatro horas; si la cámara falla, hay un código de seis caracteres. Nadie se lleva una botella con una llamada telefónica de por medio.
Queda: quién autorizó, quién retiró, foto y hora del retiro.
En la auditoría ciega el auditor no ve el inventario esperado: solo cuenta y fotografía. La IA identifica lo que se fotografió, el sistema compara contra el registro anterior y el panel muestra las discrepancias con la pérdida estimada en pesos.
Queda: conteo, fotos, diferencias y monto estimado.
El historial de una botella es la suma de todo lo anterior, con fotos fechadas y nombres. Ningún movimiento se edita ni se borra: si algo se capturó mal, la corrección entra como un movimiento nuevo y ambos quedan a la vista. La conversación termina donde empieza la evidencia.
Queda: expediente completo, disponible para consulta dentro del sistema.
Nadie ve el sistema completo. Cada quien ve lo que le toca, y eso es lo que hace que no haya nada de más que aprender.
El cantinero o mesero que recibe, sirve y entrega. Ve la cava asignada, el cliente activo y el registro de entrada o salida. Nada más.
Levanta auditorías normales y ciegas. En la ciega cuenta sin ver el inventario esperado, para que el conteo no se acomode al resultado.
Abre cavas, configura membresías, revisa reportes y habla con los socios. Ve la operación completa y, si hay varias sedes, el grupo entero.
Ve únicamente sus botellas: nivel, ubicación e historial con fotos. Autoriza retiros y comparte acceso botella por botella.
Nadie migra un programa de custodia en una tarde. Esto es lo que sí ocurre el día que creas la cuenta.
Sin tarjeta. La puesta en marcha con IA jala el logo, las fotos y el menú desde tu propio sitio web, así que no empiezas con una pantalla en blanco.
Te dejamos una cava de demostración lista para recorrer con tu equipo. Cuando quieras empezar de verdad, borras los datos de muestra de un clic.
Con las botellas que ya tienes guardadas. La demostración toma minutos; montar tu operación completa depende de cuántas botellas custodies hoy.
14 días con acceso completo. Sin tarjeta y sin contrato de permanencia.