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Bonarda: la segunda cepa de Argentina que pocos conocen

9 min de lectura
Copa de Bonarda rojo violáceo intenso con viñedos de Mendoza al atardecer

Ficha Técnica

Tipo
Vino tinto varietal
Origen
Argentina (Mendoza, San Juan, La Rioja)
Graduación
12.5-14.5% ABV
Temperatura de servicio
14-17°C
Copa recomendada
Copa tulipán o copa Bordeaux mediana
Dato clave
Con ~18,000 hectáreas, es la segunda tinta más plantada de Argentina después del Malbec

Argentina tiene un secreto tinto de 18,000 hectáreas

Pregúntale a cualquier persona fuera de Argentina cuál es la segunda cepa tinta más plantada del país. La mayoría dirá Cabernet Sauvignon o Merlot. Estarían equivocados. La respuesta es Bonarda, con aproximadamente 18,000 hectáreas que superan incluso al Cabernet Sauvignon (Wines of Argentina, 2024). Y sin embargo, esta variedad permanece en la sombra del Malbec, invisibilizada por décadas de uso como uva de corte para vinos de mesa.

Esa situación está cambiando. Una nueva generación de enólogos argentinos ha descubierto que la Bonarda, vinificada con el mismo cuidado que se le dedica al Malbec, produce tintos jugosos, frutales y con una personalidad accesible que conquista a quienes buscan vinos de placer sin pretensiones excesivas. Es el tinto para descorchar un martes, para la pizza del viernes, para la barbacoa del domingo.

Historia y origen: un caso de identidad equivocada

La historia de la Bonarda argentina es, ante todo, una historia de confusión ampelográfica. Durante más de un siglo se creyó que la Bonarda plantada en Argentina era la misma Bonarda piemontesa (Bonarda Novarese) de Italia. No lo es. Estudios genéticos de la Universidad de Milán y del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) confirmaron en 2001 que la "Bonarda" argentina es en realidad Douce Noire, una variedad originaria de Saboya, en los Alpes franceses (Martínez et al., INTA, 2001). En Saboya se la conocía como Charbono (nombre que aún se usa en California para las pocas hectáreas que quedan allí).

¿Cómo llegó a Argentina con el nombre equivocado? La inmigración italiana de finales del siglo XIX trajo consigo esquejes de múltiples variedades, y en el caos de la época --sin análisis genéticos, sin registros rigurosos-- la Douce Noire fue identificada erróneamente como Bonarda. Para cuando se descubrió el error, el nombre estaba tan arraigado que cambiarlo habría sido comercialmente suicida. Argentina decidió mantener "Bonarda" como denominación oficial para sus vinos.

La cepa prosperó en Mendoza, San Juan y La Rioja gracias a su vigor, productividad y tolerancia al calor. Durante décadas fue la uva de volumen: rendimientos altos, vinos de mesa a granel, mosto concentrado. Los productores que la tomaron en serio --Colonia Las Liebres, Familia Zuccardi, Bodega Del Fin del Mundo-- demostraron que, con rendimientos controlados y vinificación cuidadosa, la Bonarda puede ofrecer mucho más que vino de tetra brik.

Cómo se elabora: del viñedo a la copa

En el viñedo

La vid de Bonarda es vigorosa y productiva: sin control, puede producir 20+ toneladas por hectárea, diluyendo cualquier concentración. La clave para la calidad es limitar rendimientos a 6-10 toneladas/hectárea mediante poda agresiva y raleo de racimos. Sus bayas son grandes, con piel moderadamente gruesa, lo que produce vinos con menos taninos que el Malbec o el Cabernet.

En Mendoza, las mejores Bonardas provienen de las zonas de San Martín, Rivadavia y Junín (este de Mendoza), donde la variedad tiene décadas de adaptación. En San Rafael y Valle de Uco, con altitudes mayores, la Bonarda gana acidez y complejidad. San Juan, la segunda provincia productora, ofrece Bonardas más cálidas y concentradas.

La vendimia se realiza típicamente en marzo, antes que el Malbec. La uva madura rápido y es sensible a la sobremaduración: pasarse unos días puede convertir un vino fresco y frutal en uno mermelado y alcohólico.

En la bodega

La vinificación moderna de Bonarda busca capturar su fruta natural sin sobreextraer:

  • Maceración: Corta a media, entre 8 y 15 días. La piel de la Bonarda es menos gruesa que la del Malbec, y maceraciones excesivas pueden producir amargura sin aportar estructura.
  • Fermentación: En acero inoxidable a temperaturas controladas (22-26°C), más bajas que para tintos de guarda, para preservar los aromas frutales primarios.
  • Crianza: La mayoría de las Bonardas se embotellan sin barrica o con paso breve (4-8 meses) por roble usado. Las versiones premium ven 10-14 meses de barrica nueva o seminueva. El roble francés funciona mejor que el americano, que puede dominar el perfil frutal.
  • Tendencia carbónica: Algunos productores experimentan con maceración carbónica parcial (estilo Beaujolais), que exalta la fruta y produce vinos ultra-aromáticos y ligeros.

Perfil sensorial y características

La Bonarda tiene un perfil amigable, frutal y poco intimidante, lo que la convierte en puerta de entrada ideal para nuevos bebedores de tinto:

Aromas y sabores principales

  • Frutas: Ciruela roja y negra, cereza madura, mora, frambuesa. Es una de las cepas más frutales del mundo. En versiones jóvenes predomina la fruta fresca; con algo de guarda aparecen frutas en compota.
  • Hierbas y especias: Pimienta blanca, ligero anís, regaliz suave. Mucho menos especiado que el Malbec o el Syrah.
  • Notas secundarias: Caramelo, chocolate con leche (en versiones con barrica), tierra húmeda.

Estructura en boca

AspectoDescripción
ColorRojo violáceo profundo, muy similar al Malbec en intensidad
CuerpoMedio a medio-alto
TaninosBajos a medios, suaves y redondos. Es notablemente menos tánico que el Malbec
AcidezMedia, con buena frescura en versiones de zonas altas
Alcohol12.5-14.5%, generalmente bien integrado
FinalMedio, frutal y amable, sin astringencia

La diferencia clave con el Malbec es textural: donde el Malbec ofrece estructura tánica y profundidad, la Bonarda ofrece redondez y accesibilidad inmediata. Son complementarias más que competidoras.

Regiones principales

Este de Mendoza (San Martín, Junín, Rivadavia)

El corazón de la Bonarda argentina. Zona cálida, irrigada por los ríos Mendoza y Tunuyán, con suelos aluviales. Aquí se concentra la mayor superficie plantada. Los vinos van desde los de gran volumen hasta reservas de viñas viejas que sorprenden por su concentración. Colonia Las Liebres, del grupo Altos Las Hormigas, fue pionera en demostrar el potencial premium de la zona.

San Juan

La provincia más cálida de la Argentina vitivinícola. La Bonarda de San Juan tiende a ser más carnosa, con mayor alcohol y notas de fruta madura. El Valle de Tulum y Zonda producen los mejores ejemplares. Finca Las Moras y Callia son productores destacados.

Valle de Uco, Mendoza

La zona de moda. A 900-1,200 metros de altitud, la Bonarda gana acidez, frescura y complejidad. Las notas frutales se vuelven más rojas que negras, y aparece una mineralidad que no se encuentra en las zonas bajas. Familia Zuccardi y Piedra Negra exploran esta expresión.

La Rioja y Catamarca

Regiones emergentes con viñedos a gran altitud (1,000-1,500 m). La amplitud térmica extrema produce Bonardas con color intenso y acidez vibrante, aunque la producción aún es limitada.

Maridaje gastronómico

La accesibilidad de la Bonarda la hace extraordinariamente versátil:

  • Pizza napolitana: El maridaje más honesto. Tomate, mozzarella, albahaca y un Bonarda joven. Simple y perfecto.
  • Pasta con salsa bolognesa: La fruta del vino complementa la acidez del tomate y la riqueza de la carne.
  • Empanadas mendocinas: Carne cortada a cuchillo, comino, aceituna, huevo. El maridaje regional por excelencia.
  • Hamburguesas gourmet: La Bonarda no compite con la carne; la acompaña sin robarle protagonismo.
  • Asado de tira con chimichurri: Para quienes prefieren un tinto menos intenso que el Malbec con su asado.
  • Pollo a la cacciatore: Tomate, aceitunas, alcaparras y hierbas --todo funciona con la fruta de la Bonarda.
  • Quesos semiduros: Gouda, Fontina, Provolone. Nada demasiado fuerte; la Bonarda no tiene estructura para quesos añejos.

Cómo servir la Bonarda

  • Temperatura: 14-17°C. La Bonarda se disfruta ligeramente más fresca que un Malbec. Si está demasiado caliente, pierde frescura y la fruta se vuelve confitada.
  • Copa: Copa tulipán mediana o copa Bordeaux. No necesita una copa enorme; su perfil no requiere tanta oxigenación como cepas más tánicas.
  • Decantación: Generalmente innecesaria. La mayoría de las Bonardas están listas para beber al descorchar. Las versiones premium con barrica pueden beneficiarse de 20-30 minutos en decantador.
  • Guarda: La Bonarda es un vino de placer inmediato. Las versiones jóvenes se disfrutan entre los 1 y 3 años. Las reservas premium pueden evolucionar 5-8 años, pero no es una cepa diseñada para la guarda prolongada.

Datos curiosos y hechos poco conocidos

  • Identidad oculta: La Bonarda argentina no es la Bonarda italiana. Es en realidad Douce Noire, de Saboya. En California se la conoce como Charbono, donde quedan menos de 35 hectáreas (TTB, 2023).
  • Más que Cabernet: Con ~18,000 hectáreas, la Bonarda supera en superficie al Cabernet Sauvignon en Argentina. Es la segunda tinta del país, pero pocos lo saben.
  • El vino de los inmigrantes: Los italianos que llegaron a Mendoza a finales del siglo XIX la plantaron masivamente porque les recordaba a sus vinos del Piemonte. Irónicamente, no era la misma uva.
  • Día de la Bonarda: Argentina celebra el 18 de noviembre como Día de la Bonarda, una iniciativa para dar visibilidad a esta cepa subestimada (Wines of Argentina, 2024).
  • Mejor valor del país: Muchos sommeliers argentinos coinciden en que la Bonarda ofrece el mejor valor por peso de cualquier varietal tinto argentino. Un Bonarda de 3,000 ARS ofrece placer comparable a un Malbec de 8,000 ARS.

La cepa que merece su momento

La Bonarda no pretende ser el Malbec. No busca puntos de Parker ni portadas de revista. Es el vino que se abre sin pensarlo demasiado, que acompaña la vida cotidiana, que hace que una pizza de barrio se sienta como una experiencia completa. Si tu restaurante busca un tinto argentino accesible, frutal y con historia propia, la Bonarda merece un lugar en la carta. Y con Kavasoft, llevar el control de cada botella --desde la entrada al inventario hasta la última copa servida-- es tan sencillo como disfrutar este vino.