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Mujeres Winemakers que Transforman el Vino Mundial

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Mujeres winemakers de todo el mundo

Mujeres Winemakers que Transforman el Vino Mundial

Las mujeres winemakers del mundo están produciendo algunos de los vinos más premiados, innovadores y aclamados de la industria. Y lo están haciendo en un sector que durante siglos las relegó a roles secundarios o directamente las excluyó.

Los números cuentan la historia del cambio. De los 369 Masters of Wine certificados en el mundo, 124 son mujeres: un 33,6% que crece cada año. En la enología académica, el 47,5% de los titulados en estudios vitivinícolas ya son mujeres, según datos del período 2015-2019. Y en Argentina, el 60% de los profesionales en áreas de enología son mujeres.

Pero las estadísticas no capturan lo que realmente está pasando. Lo que captura es abrir un Puligny-Montrachet de Anne-Claude Leflaive, un Malbec de Laura Catena o un Priorat de Sara Pérez, y entender que estos vinos no solo son buenos a pesar de haberlos hecho una mujer: son excepcionales porque la perspectiva femenina aporta algo que la industria necesitaba y no tenía.

Esta guía recorre el mapa global de las mujeres que están redefiniendo qué significa hacer gran vino.

En este artículo:

  • Mujeres en el vino: el panorama global que nadie te cuenta
  • Europa: las winemakers que heredaron y las que conquistaron
  • Américas: terreno fértil para el liderazgo femenino
  • Oceanía y Sudáfrica: fronteras de innovación
  • Por qué importa la diversidad en el vino?
  • Lo que viene: el futuro es diverso

Mujeres en el vino: el panorama global que nadie te cuenta

La industria del vino tiene un problema de percepción. En las bodegas, en los laboratorios y en los viñedos, las mujeres llevan décadas siendo protagonistas. En las portadas de las revistas y en los paneles de cata, la representación ha sido históricamente desproporcionada.

Un estudio del Instituto Más Mujeres publicado en 2024 reveló datos que ponen en contexto la magnitud del desafío: el 62% de las mujeres encuestadas en el sector del vino reportan haber experimentado situaciones de desigualdad en su entorno laboral diario. Y el 41% ha sufrido algún tipo de acoso, ya sea verbal, físico o psicológico.

El sector vitivinícola se encuentra en un punto de inflexión respecto a la igualdad de género. Mientras que la academia produce casi la misma cantidad de mujeres enólogas que de hombres, y el porcentaje de mujeres en laboratorios y bodegas crece cada año, los puestos de dirección y las marcas de alta visibilidad siguen dominados por nombres masculinos. El cambio no vendrá solo con buenas intenciones: requiere visibilizar a las mujeres que ya están liderando, reconocer su trabajo con la misma atención que se dedica a sus colegas hombres y crear estructuras que no penalicen la maternidad ni normalicen el acoso.

Estas cifras no son abstractas. Son el contexto en el que las mujeres winemakers que veremos a continuación han construido sus carreras, muchas veces contra corriente.

Europa: las winemakers que heredaron y las que conquistaron

Francia

Lalou Bize-Leroy es probablemente la mujer más influyente en la historia de la Borgoña moderna. Co-directora de Domaine de la Romanée-Conti hasta 1992, fundó después Domaine Leroy, donde implementó la biodinámica con un rigor que transformó la percepción de toda la región. Sus Richebourg y Musigny se encuentran entre los vinos más caros del mundo.

Anne-Claude Leflaive revolucionó Domaine Leflaive en Puligny-Montrachet al convertirlo en uno de los primeros domaines de prestigio en adoptar la biodinámica completa en los años 90. El impacto fue tan profundo que hoy la mayoría de los Grand Cru de Borgoña utilizan alguna forma de viticultura sostenible.

Virginie Joly, hija de Nicolas Joly (pionero de la biodinámica en el Loira), dirige el Domaine de la Coulée de Serrant y produce uno de los Chenin Blanc más buscados del planeta en apenas 7 hectáreas.

Italia

Elisabetta Foradori en Trentino revivió la uva Teroldego casi por sí sola. Cuando comenzó en los años 80, la variedad estaba destinada a desaparecer bajo la presión de uvas internacionales más comerciales. Hoy, sus vinos en ánfora son referencia mundial y Teroldego es sinónimo de Trentino.

Arianna Occhipinti en Sicilia se convirtió en una de las voces más influyentes del vino natural italiano. Comenzó con 1 hectárea de Nero d'Avola heredada de su tío y hoy gestiona 30 hectáreas de agricultura orgánica que producen vinos con identidad propia, lejos de cualquier convención.

Chiara Boschis transformó la bodega familiar E. Pira & Figli en Barolo, convirtiéndose en una de las primeras mujeres en dirigir una bodega en la región y demostrando que el Barolo moderno y elegante podía competir con los estilos tradicionales.

España

Sara Pérez en el Priorat es una de las enólogas más respetadas de la península. Junto a René Barbier Jr., dirige proyectos que combinan viñas viejas de garnacha con prácticas biodinámicas, produciendo vinos que capturan la esencia mineral del Priorat.

Victoria Torres en la isla de La Palma (Canarias) trabaja con variedades autóctonas casi olvidadas, cultivadas en suelos volcánicos a altitudes extremas. Sus vinos son una lección de lo que pasa cuando talento y terroir singular se encuentran.

Américas: terreno fértil para el liderazgo femenino

Argentina

Argentina es un caso singular. Con el 60% del área de enología dominada por mujeres, el país sudamericano se ha convertido en un referente de participación femenina en la industria.

Laura Catena, médica de formación y directora de Bodega Catena Zapata, es quien más ha hecho por posicionar el Malbec argentino en la escena mundial. Su trabajo combinando investigación científica con tradición vitivinícola llevó a Catena Zapata a ser reconocida consistentemente entre las mejores bodegas del mundo.

Paloma Bignone se convirtió en 2025 en la enóloga más joven en ganar el certamen The Winemakers. Un reconocimiento que no fue simbólico: su vino ganó la evaluación ciega contra cientos de participantes.

Laura Principiano de Zuccardi Valle de Uco fue reconocida como Mejor Enóloga en los Premios Winexplorers 2025, consolidando la presencia argentina en la cima de la enología global.

Mujeres winemakers destacadas por región del mundo
El talento femenino está distribuido en todas las regiones vinícolas del planeta

Chile

Irene Paiva en la DO Itata trabaja con variedades patrimoniales chilenas como País y Cinsault en viñas de más de 100 años. Su enfoque de mínima intervención y su respeto por la historia vitivinícola campesina la han convertido en una voz esencial del vino chileno contemporáneo.

Viviana Navarrete, enóloga jefe de Emiliana Organic Vineyards, dirige la producción de una de las mayores bodegas orgánicas del mundo, demostrando que sustentabilidad y escala comercial pueden coexistir.

Estados Unidos

Helen Turley fue una de las enólogas consultoras más influyentes de California en los años 90 y 2000. Sus vinos para Marcassin, Bryant Family y Colgin definieron una era del vino californiano.

Megan Glaab de Three Sticks Wines en Sonoma representa la nueva generación: formación técnica rigurosa, compromiso con la agricultura regenerativa y vinos que priorizan la expresión del lugar sobre la potencia.

Oceanía y Sudáfrica: fronteras de innovación

Australia y Nueva Zelanda

Vanya Cullen transformó Cullen Wines en Margaret River en un referente de biodinámica en el hemisferio sur. Su Cabernet Sauvignon Diana Madeline es consistentemente uno de los mejores vinos de Australia.

En Nueva Zelanda, Jen Parr de Doyen Wine trabaja con viñedos orgánicos en Martinborough, produciendo Pinot Noir que captura la intensidad y elegancia de la región con una precisión que la ha puesto en el radar internacional.

Sudáfrica

Andrea Mullineux cofundó Mullineux & Leeu Family Wines en Swartland y fue nombrada Winemaker of the Year en Sudáfrica en múltiples ocasiones. Su trabajo con Chenin Blanc de viñas viejas redefinió lo que Sudáfrica podía ofrecer al mundo.

Samantha O'Keefe fundó Lismore Estate en el remoto valle de Greyton y produce uno de los mejores Viognier fuera del Ródano. Su bodega es un ejemplo de lo que una visión singular puede lograr sin recursos corporativos.

¿Por qué importa la diversidad en el vino?

La pregunta merece una respuesta directa: porque la diversidad produce mejores vinos.

Cuando una industria es homogénea, tiende a replicar los mismos estilos, las mismas decisiones y las mismas ortodoxias. Las mujeres que entraron al mundo del vino no buscaban replicar lo que ya existía. Lalou Bize-Leroy impulsó la biodinámica cuando era considerada pseudociencia. Arianna Occhipinti apostó por el vino natural cuando los críticos lo descartaban. Laura Catena trajo metodología científica a una industria gobernada por intuición.

La diversidad de género en la industria vinícola no es una cuestión de cuotas ni de corrección política. Es una cuestión de calidad. Cada nueva perspectiva amplía el rango de lo que consideramos posible. Cuando Elisabetta Foradori decidió que Teroldego merecía ser tratado como una gran variedad, salvó un patrimonio genético que estuvo a punto de perderse. Cuando mujeres enólogas en Argentina demostraron que el Malbec podía ser elegante además de potente, ampliaron el vocabulario del vino sudamericano. La homogeneidad cultural produce buenos vinos; la diversidad produce vinos que no sabías que existían.

El encuentro Mujeres del Vino 2025, celebrado en Barcelona con más de 500 profesionales, y la creación de los premios Isabel Mijares en honor a una de las figuras más influyentes del vino español, son señales de que la industria está empezando a institucionalizar el reconocimiento que durante demasiado tiempo fue informal.

Lo que viene: el futuro es diverso

Las tendencias apuntan en una dirección clara. En España, el número de mujeres jefas de explotaciones vitivinícolas se ha duplicado en la última década. En Argentina, la presencia femenina en enología ya supera el 50%. En programas de formación como el WSET y el Master of Wine, la participación femenina crece cada cohorte.

Los restaurantes fine dining con programas de cavas privadas tienen un papel en esta historia. Cuando un sommelier recomienda un vino de Arianna Occhipinti o un Malbec de Laura Catena, está visibilizando el trabajo de mujeres winemakers ante un público que influye en tendencias de consumo. La carta de vinos es una herramienta de comunicación, y la representación en ella importa.


Las mujeres winemakers del mundo no piden permiso para transformar la industria. Ya lo están haciendo, botella a botella, viñedo a viñedo, premio a premio. Si tu restaurante gestiona una cava privada con vinos de productoras como las mencionadas en esta guía, necesitas un sistema que honre la trazabilidad de cada etiqueta. Kavasoft registra la historia completa de cada botella en tu programa de cavas privadas, para que cuando un socio pregunte quién hizo ese vino, tengas toda la información a un toque de distancia.